Al norte del norte. Mayencos en las Islas Svalbard

Presentación de la aventura

11 de marzo de 2018

Noel, Mariano, Julián y Alfonso, los cuatro “mayencos” que irán al norte.

Cuatro “mayencos”, esquiadores de fondo (Alfonso Juez, Julián Paules, Mariano Marcén y Noel Marcén), están preparándose para participar en la carrera de esquí más al norte de todas. Se trata de la “Svalbard Ski Marathon”, 42 km en la principal isla del archipiélago noruego de las Islas Svalbard, la tierra habitada más al norte del mundo en pleno Océano Ártico, en el paralelo 80. Les acompañan otros cuatro esquiadores del Stadium Casablanca de Zaragoza.

La carrera tendrá lugar el 28 de abril, cuando por aquellas latitudes están ya con el sol de medianoche, pero las temperaturas suelen estar todavía a bajo cero. Se trata de una de las últimas carreras del hemisferio norte, en un lugar donde habitualmente no hay recorridos de esquí de fondo marcados, y en donde no se permite esquiar sin guía, que debe de portar un arma de fuego por si los osos…

Más información sobre la Svalbard Ski Marathon en www.svalbardskimaraton.no.

Crónica final desde las Islas Svalbard

1 de mayo de 2018

Probando esquís

Las islas Svalbard son un archipiélago que pertenece a Noruega situadas en el paralelo 78, al mismo nivel que la parte norte de Groenlandia, en total suman una superficie similar a la de Aragón. Se trata pues de un amplio territorio apenas poblado por unas tres mil personas, más de 30 nacionalidades, en tres núcleos, siendo el principal Longyearbyen con algo más de dos mil personas en la costa oeste de la isla principal. En sus orígenes fueron territorio de pesca de cetáceos, caza profesional (renos, focas, zorros, osos), luego explotación minera de carbón de alta calidad y en las últimas décadas base de exploración y estudio del Ártico, cuenta con una universidad de estudios árticos, y turismo. Solo tienen 42 kilómetros de carreteras.

La participación en un maratón de esquí de fondo que organizan, desde hace veinticinco años, en el último fin de semana de abril ha sido el estímulo para viajar hasta allá a cuatro esquiadores del Club Pirineísta Mayencos (Alfonso Juez, Julián Paules, Noel Marcén y Mariano Marcén), tres del Club Casablanca de Zaragoza y otro de Madrid que decidimos este año visitar el punto habitado más al norte de la Tierra para disfrutar de nuestro deporte.

Con Kruger (Noruega), doble campeón olímpico

El momento de salir del avión ya te lo deja claro: “hace un frío de narices”. A finales de febrero tras un invierno de oscuridad, comienza a asomar el sol por aquellas latitudes y en unos cuarenta días ya tienen sol las 24 h del día. Sol, cielo azul, algo de viento, temperaturas de -15 a -10, es el clima en el que nos hemos desenvuelto rodeados de un paisaje helado, blanco en su totalidad. Longyearbyen es una población en desarrollo y sin aparente programa urbanístico; agrupaciones de casas sencillas y eficaces con escasas carreteras, pocos coches y muchas, muchas, motos de nieve circulando por todas partes.

La actividad turística está dirigida al turismo activo: esquí de montaña, recorridos en moto de varias horas o días, excursiones en trineos traccionados por perros, grandes excursiones con acampadas arrastrando todo el material en pulcas, navegación a vela, paseos en barco para ver como los más de dos mil glaciares llegan hasta el mar, y expediciones científicas. En esta época la actividad es continua y se percibe claramente por las “calles” unos finalizan y otros comienzan su aventura. Hay restricciones ya que el sesenta por ciento del territorio es parque nacional y está protegido además nadie puede salir sin guía, que siempre va armado, o con rifle alquilado demostrando que sabes usarlo. Lo del miedo al oso está muy presente. Se estima que en todo el territorio viven unos dos mil quinientos osos blancos muy difíciles de ver pero que a lo largo de los años han sumado unos cuantos ataques a humanos y visitas sorpresa en el entorno de zonas habitadas.

Los cuatro Mayencos, antes de la salida.

Los cuarenta y dos kilómetros de la carrera de fondo comienzan en un valle a siete km de Longyearbyen a las diez de la mañana. Existe la posibilidad de hacer solo media maratón o hacer los cuarenta y dos kilómetros sin control de tiempo. El recorrido consiste en llegar al fondo del valle de donde se sale, subir un collado y bajar al otro valle hasta completar veintiún km desde donde se vuelve al lugar de salida. El recorrido ofrece todo tipo de perfiles para disfrutar de tu técnica incluidas largas y duras subidas y sus correspondientes bajadas, sobre una nieve polvo fría y seca. Perfectamente trazada y bien organizada, teniendo en cuenta las prestaciones que te ofrece un territorio tan aislado. Por supuesto varios vigilantes en moto y armados custodian todo el trayecto. En total unas mil personas participan, casi todas noruegas, también suecas, muchas mujeres esquiadoras cuyo grupo de edad más numeroso es el que va desde los 41 años a los 50, en hombres el grupo más numeroso comprende desde los 51 años hasta los 60. Siempre participan esquiadores del equipo nacional noruego, este año el doble campeón olímpico Kruger y Hamenstald, y muchos ex del equipo nacional.

Nuestros resultados:

  • Noel Marcén con 2 horas 22 minutos para ser 7º de su categoría de edad y 13º de la general.
  • Mariano Marcén 3 horas 33 minutos.
  • Alfonso Juez 3 horas 54 minutos.
  • Julián Paules 4 horas

Para aprovechar nuestra estancia el segundo día disfrutamos de un paseo de 9 horas en barco para ver un glaciar y una población rusa que explota una mina de carbón. Tres miembros del grupo al día siguiente de la carrera realizaron un recorrido de 8 horas en moto de nieve cruzando al lado este de la isla y disfrutar de una zona más salvaje.

Resumiendo que la participación en una prueba deportiva nos ha permitido visitar un lugar extremo de la Tierra en el que la naturaleza ofrece maravillosos paisajes.

Mariano Marcen

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