Celebrada la salida de Mayencos a Peña Rueba

Peña-Rueba-2014---022-reducEl pasado domingo, 1 de Junio, varios miembros de la sección de Mayencos se dirigieron a Peña Rueba.

 La Peña Rueba, por algunos considerada como el último bastión sureste de la sierra de Santo Domingo,  participa del conjunto geológico de los conglomerados de Agüero y Riglos, entre los que se encuentra. Con estos últimos, forma una amplia garganta por la que un impetuoso río se abre paso el Gállego.

Varias veces  llevamos intentando hacerla en el Club Pirineísta Mayencos, siempre abortada por el mal tiempo. Pero hoy no, hoy no hay excusas y podemos decir que la hemos recorrido. En realidad se trata de una cremallera que puedes ir abriendo o cerrando por cualquiera de los dos lados. Es por eso que hay quien piensa que se trata de dos vías. Técnicamente hablando, también pensamos que se trata de dos, porque entre una y otra tenemos la cima y un buen tramo de pared sin anclajes. Por una ancha canal y un delicioso tramo llano y herboso llegamos a la base de una corta pero inquieta glera, que nos acerca ya hasta los primeros hierros. Casco, arnés y disipador son, en cinco palabras, los materiales im-pres-cin-di-bles para la práctica de esta actividad. Una actividad que comienza vertical, muy vertical… vamos, del todo. No es una vía para principiantes, más bien ya para iniciados, que con la necesaria concentración no ofrece mayores problemas. En menos de media hora cambiamos de registro, pasando de la verticalidad a la horizontalidad, pues llegamos a la cresta que, además de invitarnos ya a una sucesión de travesías horizontales, no totalmente equipadas, atención!!!, nos ofrece unas excelentes vistas sobre la vertiente norte. A nuestros pies un recién desembalsado Gállego que serpentea abriéndose paso por entre estas peñas. Los sinclinales de San Juan de la Peña y Oroel. Otra media hora hasta la cumbre, un amplísimo espacio para solaz y regocijo. También para echar un bocado. Si impresionantes han sido las vistas hacia el norte, no lo son menos hacia el resto de vientos de la rosa. Unos Mallos de Riglos, con su pueblo a sus pies, que rompen todos nuestros esquemas al tenerlos que mirar por encima del hombro.

Empezamos a bajar, y lo hacemos entre espolones, chimeneas y pasos horizontales, que en media hora nosPeña-Rueba-2014---025-reduc plantamos en el comienzo de la vía, en nuestro final. Otra media hora más hasta alcanzar el vehículo, ya con calor, más que con el que hemos salido de aquí hace más de cinco horas, de las que en movimiento ha sido una y tres cuartos, con los habituales despistes  al avanzar en vertical. Una verticalidad, y horizontalidad, que de todo ha habido, que nos ha permitido ascender 540 metros de desnivel acumulado, con el consiguiente descenso, en una mañana en la que nos hemos sacado una espinita que llevábamos clavada desde hacía mucho tiempo, y que hará que miremos de otra manera a esta peña a nuestro paso. Como todo en la vida, es cuestión de paciencia… porque al final, todo se alcanza.

Más en:

Bookmark the permalink.

Deja un comentario