El Club Pirineísta Mayencos se hermana con el club Azuandarines, de Azuqueca de Henares (Guadalajara)

Representantes de ambos clubes en la cima del Castillo de Acher.

Provechoso fin de semana de la Sección de Montaña del Club Pirineísta Mayencos de Jaca, al llevar a cabo dos jornadas de actividad por nuestras montañas, junto con 11 componentes del club Azuandarines, de Azuqueca de Henares (Guadalajara).

Por una parte, el sábado, 20 miembros de ambos clubes ascendían a la punta norte del Castillo de Acher, que con sus 2384 metros de altitud es la mayor cota del macizo. La mañana comenzaba con unas nieblas que ocultaban todo el roquedo de la montaña, lo que presagiaba que se nos iba a privar de las magníficas vistas que ofrece esta montaña. El tránsito por el bosque se hacía asistiendo al proceso de caída de la vestimenta foliar. El siguiente tramo, una vez fuera de él, consistía en seguir ganando altura por el pastizal, hasta el punto en el que decididamente el sendero se dirige hacia la montaña. Era en ese momento cuando la temperatura y el viento hacían su papel de levantar las brumas y ofrecernos la vista de las paredes desnudas, que había que alcanzar por empinada cuesta hasta superar una corta canal que nos da acceso al espectáculo del sinclinal que albergan sus cimas. A partir de ahí se hacen presentes algunas manchas de nieve dura que tapan el sendero, lo que obliga a eludirlas para evitar peligros. En poco estaba ya alzarnos a la cima, que amplía las vistas sobre Guarrinza. El regreso se hacía por el mismo itinerario, completando de ese modo una extraordinaria jornada de montaña de 6h 50′, recorriendo 13,7 km, con 1400 metros de desnivel acumulado D+/-.

Riglos, en el momento del arranque de la ruta.

El domingo, se buscaban escenarios de media montaña debido al pronóstico de mal tiempo. Se acudía a Riglos para completar el Camino del Solano, que partiendo de la localidad asciende por el barranco de la Mota, siguiendo las marcas del Camino Natural de la Hoya de Huesca y del GR 1, o Sendero Histórico, hasta un cruce de caminos, desde el que se toma uno en dirección ya a los mallos. Pronto se toma un sendero a mano izquierda, que discurre por encima del Paredón de los Buitres, y que continúa, tras converger con el Camino del Cielo, hasta alcanzar las planas de la Roseta, otro de los magníficos miradores sobre los mallos, desde donde sorprendidos ya por la lluvia, comenzaba el descenso hasta la base de los mismos a través del circo de verano, completando otra jornada de montaña en poco más de 4 horas, con 11,3 km y casi 800 metros de desnivel acumulado D+/-. De esta forma culminaba un fin de semana de hermandad con el club visitante.

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